Una tarjeta sencilla y especial

Hola, soy Anabel y me alegra tenerte aquí.


Este fin de semana tengo una misión importante. Además de celebrar, con las debidas precauciones sanitarias, la Primera Comunión de mi sobrino, también quería celebrar la amistad.


Tengo una amiga luchando contra una terrible enfermedad y lo está haciendo con una entereza admirable. Quería mandarle un abrazo. Vive muy lejos, así que tendrá que ser de papel.


En este post te explico lo que hago para crear una tarjeta rápidamente, sin restarle ni un ápice de ese toque especial que me gusta darle a mis creaciones. Uso una técnica que se llama 'embossing' en inglés, y que consiste en estampar en relieve. Empecemos por el resultado:

Tarjeta de felicitación con el mensaje "Sending Hugs" y una figura troquelada de una niña en posición de dar un abrazo
Te mando abrazos

¿Ves el brillo y el relieve que se consigue?

Seguimos con la 'receta':

En esta ocasión, como voy con prisa, no creo mi propia base para la tarjeta (si quieres ver cómo suelo hacerlo, mira este otro post en el que lo explico). Para urgencias, tengo un juego de tarjetas en blanco, ya precortadas, plegadas y con sus sobres coordinados, en un tono neutro polivalente.


Selecciono un juego de sellos acrílicos apropiado para la ocasión y un posicionador para ayudarme a estampar en el lugar preciso. A veces me cuesta lograr una cobertura completa de tinta a la primera, sobre todo si los sellos son grandes. Por eso un posicionador me permite volver a estampar todas las veces que necesite, y siempre en el mismo lugar.


Para esta técnica, es importante preparar la superficie a estampar con polvos anti-estática. Los polvos de embossing son como la purpurina: tienden a esparcirse por toda la superficie en la que caen. Me arriesgo a acabar estampando donde no lo pretendía.


La tinta que se emplea se llama 'de marca de agua' y es como un pegamento al que se adhieren los polvos de embossing. Entinto el sello, estampo (al ser transparente, sólo se ve el resultado al trasluz) y espolvoreo los polvos de embossing encima. Esto lo hago sobre un folio de papel reutilizable (casi siempre las pruebas de impresión fallidas de los deberes de mi hijo) para recoger los restos y poder devolver el material sobrante a su tarro.


La última herramienta es una pistola de calor. Te recomiendo encenderla para que se vaya calentando mientras das todos los pasos anteriores, siempre en un lugar seguro para no quemar ni derretir nada sin querer. Si la pistola está caliente cuando la acercas a tu proyecto, menos tiempo tardarán en derretirse los polvos de embossing, por lo que minimizas el riesgo de combar el papel con el calor.


Ése es el paso siguiente: derretir los polvos de embossing y admirar cómo logras la estampación en relieve. A mí me resulta muy gratificante de ver, tan hipnotizador como contemplar el oleaje del mar o el fuego en una chimenea.


Para rematar la portada, he echado mano de una imagen que ya había estampado, troquelado y coloreado con rotuladores en su momento. A mí me gusta aprovechar los ratos en los que me pongo a crear para elaborar más piezas de las estrictamente necesarias para mi proyecto - así me encuentro con restos que me valen para otros diseños, de los que tiro cuando tengo prisa como hoy. (Si deseas ver en qué consiste troquelar, puedes encontrar una explicación en mi otro post aquí).

Como ves, los recipientas son reutilizados (en su vida anterior fueron cajas de material eléctrico de mi marido); no necesito grandes dispendios para mantener el orden en la estación creativa.


Así que tomé una figura de una niña que parecía estar repartiendo abrazos, y la pegué con almohadillas adhesivas sobre una parte del estampado que me salió regular. Así logré disimular un pequeño fallo que, por otro lado, es la insignia de las cosas hechas a mano. ¡No tengas miedo a los fallos! Sirven para aprender - siempre.


Finalmente, estampé el mensaje del interior de la tarjeta, y el toque personal en la parte trasera. Para esto utilicé tinta negra de calidad y mi recién estrenado sello-firma auto-entintable. Evidentemente, este último es totalmente prescindible.

Pero lo más importante de todo, es incluir un mensaje personal manuscrito, insertar la tarjeta en un sobre y dirigirla a tu ser querido para expresarle lo que sientes y hacerte presente en su vida a pesar de la distancia.

Este diseño abulta y pesa poco (a pesar de la figurita adherida con adhesivo almohadillado) por lo que es ideal para envíos por correo postal. Además, tengo sellos autoadhesivos en casa desde antes de la pandemia y ahora me resultan muy convenientes para evitar desplazarme a la oficina de Correos. Te recomiendo que consultes las tarifas de tu servicio postal y sus condiciones de aplicación para acertar con el franqueo. Por ejemplo, en España, si usas sobres de un color que no sea blanco o crema, el franqueo es más caro.


Bueno, ¿te animas a comentar algo aquí debajo o en el Foro? Cuéntame qué quieres ver en estos posts: ¿Más información acerca de las técnicas ya descritas? ¿Otras técnicas? ¿Otros estilos de tarjetas? Dime, que te escucho.


Gracias por la visita, y espero verte de nuevo pronto por aquí. ¡Cuídate!

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